
La afición cucuteña volvió a dar un ejemplo de civismo y apoyo descomunal a su equipo como constante de este primer semestre.
Los ojos del país estaban en el general Santander, luego de la insólita sanción al profesor Jorge Luis Pinto, que dirigió por fuera del estadio como para record guinnes, pero el público no dejo ninguna señal de dolor y animar versión a los cuatro árbitros, que comandados por el tolimense Albert Duarte no tiene para nada que informar sino de reconocimiento al comportamiento de los 36 mil espectadores que asintieron al estadio.
Para algunos que se creen tener la ultima palabra y que esta es una plaza violenta, la mejor demostración la dió el publico que mezclado entre hinchas y aficionados le dieron colorido al fútbol con luces de bengala y juegos pirotécnicos, como un verdadero ejemplo de convivencia que debe ser esta fiesta deportiva llamada fútbol.
Ojala los oráculos del fútbol entiendan que las exageraciones, la cebicia y por demás aquellos comentarios cancerigenos le esta haciendo muy mal a nuestro balompie y estamos satanizando algunas plazas históricas del fútbol como un campo de batalla entre godos y cachiporros; bien por la autoridad policial que esta llevando el mensaje de paz a los escenarios que tiene que ser refrendado por quienes usamos una cámara o un micrófono.



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